8.10.12

Son (bonitas) contradicciones.


Recuerdos demasiados bonitos acuden a mi mente cada vez que tus ojos se cruzan con los míos. Es un intercambio de información que seguro que tú también sientes. Es bueno y malo a la vez, dulce y amargo a la vez, felicidad y tristeza a la vez. Miles de sentimientos que acuden a mí con una oleada de viento y sonrisas. Por lo que pasó y por lo que no. Te giras, miro hacia otra parte, sigues recto, sonrío, que bien que me haya visto y vuelta a empezar. Es una rueda que empieza y acaba ahí. Es un ademán de alguna palabra que podría ser buena o que podría hundirlo todo. Es una mirada que transmite nerviosismo y alegría a la vez. Son contradicciones. Bonitas contradicciones que alegran mi mañana. Pero que más tarde harán remover mi estómago queriendo chillar y huir lejos. Esto es un paso más, una señal más que me quiere decir que siga adelante dice mi cabeza intentando convencer al corazón. Pero éste no se rinde. ¿Y si…? sigue insistiendo sabiendo que la respuesta es un no rotundo. Ahora estás más lejos, en otra vida más o menos feliz, no lo sé. Pero puedo intuir por tu mirada inquieta que este encuentro fugaz va a estar rondando por tu cabeza un tiempo. Y puedo intuir por mi sonrisa nerviosa que ahora me afecta pero que en dos días tu presencia se habrá esfumado completamente. En cambio, algo me dice que debo de mantenerme alerta. O quizá signifique que debo pasar del asunto. No lo sé. Sí, ya lo tengo. Es un si no te veo bien pero si te veo será mejor aún. Son contradicciones. Bonitas contradicciones que ahora ya no me alegran tanto pero sé que esta mañana me han alegrado. Así que por lo tanto sí, son bonitas contradicciones. 


''Está bien que actues como si no me conocieras pues hace tiempo que yo dejé de conocerte. Está bien que me mires de reojo pues por dentro sabemos que te arrepientes. Está bien que haya salido de tu vida pues realmente no te necesito en la mía.''

*Laura.

28.9.12

Yo sonrío, ¿tú no?


 Y entonces John la miró y se preguntó si había algo más frágil que su sonrisa. No, no creo que lo haya. Se quedó largo rato mirándola respirar suavemente a su lado. John la abrazó por detrás y hundió su cabeza en su larga melena rubia. Adoraba como su pelo estaba siempre (milagrosamente) liso, libre de enredos. Le acarició la cabeza y entonces acercó su mano a su nariz para olerla. Odio la vainilla pero adoro su olor. Lo sé, es muy raro dijo un día Lucía riéndose.
 John empezó a recordar la larga lista de rarezas de Lucía pero también recordó la (aún más) larga lista de porque la quería. De pronto, Lucía suspiró y sonrió al mismo tiempo. Estará soñando el mismo sueño de siempre se dijo John. Rosas lilas por todas partes y de en medio de todas ellas aparecía John con una azul, destacando, como siempre. Ese era el sueño que siempre, siempre tenía Lucía.
 Y volvió a sonreír. Lucía rara vez sonreía. John tenía comprobado que el 90% de sus sonrisas eran o gracias a él o hacia él. Y eso lo hacía sonreír a él también. Las sonrisas se gastan, John. Todos tenemos un número determinado de sonrisas en la vida. Por ejemplo: si has tenido una muy buena adolescencia y no has parado de sonreír, en tu vida adulta no lo harás más porque ya las habrás gastado todas. O también puede ser al revés. Mi vida cambió al conocerte, John así que quiero gastar todas mis sonrisas contigo. Esa fue la respuesta a la pregunta más difícil que John le hizo a Lucía: ¿por qué sonríes tan poco?
 John se dio la vuelta y miró el despertador. 08:13. Tres, dos, uno… Lucía se despertó. Quiso decir algo; quizá buenos días o tal vez ¿ya estás despierto? pero John la calló con un dulce beso.
-Mírame –hizo una pausa para que John la mirara a los ojos- estoy sonriendo todo el rato. Haces que sonría como una tonta y eso está mal. Harás que se me gasten las sonrisas antes de tiempo.
 Sonrió con una sonrisa que parecía sincera. Y realmente lo era.
-Te prometo que jamás se te gastarán las sonrisas. Siempre estaré ahí para hacerte cosquillas –le hizo cosquillas- o para robarte un beso y seguidamente sonreír en tu boca –le robó un beso y le sonrió en su boca–. Además, siempre te voy a querer sonrías o no.
 Porque tu sonrisa es la más frágil y la más verdadera que he visto nunca.



Gasta las sonrisas con quien verdaderamente valga la pena gastarlas.

''Once upon a time there was a boy who loved a girl, and her laughter was a question he wanted to spend his whole life answering.''
*Laura.