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14.4.14

I'm bleeding out for you.

La primavera ha llegado con el sonido de su voz, su dulce y calmada voz. Es como una melodía desconocida que poco a poco va cobrando sentido y se convierte en el himno de la primavera. Es como mi melodía favorita, acariciándome el alma, haciéndola sonreír, poniendo en marcha cada pieza de mi corazón para que bombee a su ritmo. Su voz, marcando el compás de mis latidos, ha echado fuera de un empujón a todos los fantasmas que habitan en mí cada noche, los ha destruido por completo, no hay ni rastro; sólo queda el eco de su voz retumbando en mi mente y en mi corazón.

La primavera ha llegado con su suave risa y la manera tan delicada que tiene de sonreír. Su risa breve ha hecho que quiera pasarme el resto de mis días contando chistes malos para alargar ese sonido y que nunca, nunca se apague. Tampoco me importaría pasar el resto de mis días viendo cómo se dibuja una sonrisa en su rostro, una y otra vez. La lentitud y la delicadeza con la que ha sonreído, ha hecho que me quiera morir. Morir por ver siempre cómo se forman esas pequeñas arrugas en sus mejillas, por ver cómo se mueven esos labios. Me quería morir y, sin darme cuenta, me estaba desangrando por él. Estaba llegando al punto en el que dejaba de ser yo para dedicarme en cuerpo y alma a él y sólo él. Su elegancia al sonreír me había atrapado y cuando me di cuenta de que me estaba desangrando poco a poco por él, supe que no había vuelta atrás.

La primavera ha llegado cuando él caminaba pausadamente hacia la puerta de salida y yo no sentía ni pizca de nostalgia, al contrario: tenía esperanza. Su caminar lento y meticuloso ha hecho que pueda retenerlo más tiempo, ha hecho que no sea arena entre los dedos sino piedras preciosas que debo sostener con firmeza. Ahora sé lo mucho que cambia observar los pequeños movimientos de una persona de lejos que de cerca. No hay nada como ver esos pequeños detalles de cerca. Siento que poco a poco nos unimos más, estamos a la misma altura, nuestros ojos pueden chocar sin que ocurran terremotos. Porque, la verdad ha sido que mi corazón no latía a punto de desbordarse cuando mis labios le hablaban sólo a él. Sorprendente pero cierto. La primavera ha ralentizado y moderado mi corazón. 

La primavera ha llegado cuando sus ojos han chocado con los míos y las flores han sonreído y los pájaros han cantado y los árboles han florecido sólo para ver como nuestras miradas se unían lentamente y nuestras almas danzaban hacia la primavera, el lugar más bonito de todos.


''Searching to find myself but all I find is you.''

Os pido mil veces perdón. Nunca cumplo la promesa de quedarme permanentemente aquí pero es que a veces me es imposible. Pero que quede claro una cosa: soy la misma de siempre y nunca, nunca voy a dejar de escribir. Siempre lo estoy haciendo, el problema es que no encuentro el momento de compartirlo aquí. Hasta hoy. Hoy he sentido la necesidad de sentirme arropada por las letras de mi hogar así que aquí estoy, dispuesta a quedarme durante unos dias. 

*Laura

31.12.13

¡Adiós 2013, te voy a echar de menos!

Y, otra vez, vuelvo a estar aquí, en la misma silla que cada año, con estas gafas que tan poco me gustan y con mis dedos ansiosos por escribir. Quiera o no siempre voy a estar aquí al final del año, con mi banda sonora sonando de fondo y echando la vista atrás con nostalgia. Todos esos recuerdos me invaden, me atrapan, me piden que no los abandone pero también me piden que los recuerde con alegría.
Ahora es cuando leo mis propósitos y mis deseos para este año que ya se nos va y siento un remolino de sensaciones. Siento un poco de decepción conmigo misma por no haber cumplido todos mis propósitos pero también siento felicidad por haber deseado que sea un buen año y que se haya cumplido.
Está claro que todo, todo lo que ha habido en 2013 no han sido alegrías ni sonrisas por todas partes. También he tenido mis momentos malos, mis noches escribiendo a oscuras, mis canciones tristes. Pero sé que siempre, después de todo eso, ha habido una sonrisa con unas palabras bonitas y alguna que otra canción alegre.
Cómo leí una vez, la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. Sé que siempre ganan los buenos recuerdos así que sí, se puede decir que he tenido un buen año.
La música sigue sonando y los recuerdos se van colando en mi mente para que me una a ellos una última vez.
Aparece una casi morena con rizos riéndose a más no poder. Sé que me cree cuando le digo que realmente soy yo cuando estoy con ella, cuando le digo que no me abriría tanto como con ella, cuando le digo que todas nuestras tonterías no las haría con nadie más. Sé que me cree cuando le digo que es la mejor amiga que se puede tener. Y sé que jamás dejaré de ser feliz los viernes por la tarde, casi todas las clases y todos los ratos que paso con ella.
Y nosotras seguimos riéndonos, nos metemos de lleno en nuestro mundo y aparece Roco. El día 18 ya no es un día cualquiera ni tampoco lo son los colores rojo y verde. Eso lo demuestra la pulsera que ambas llevamos en nuestras manos. Si me pusiera a contar todas las tonterías y todas las conversaciones y todas las miradas y todas las risas que ellos han causado, juro que no acabaría nunca. Ha habido veces que hemos tenido depresiroco, hemos escuchado música triste, hemos prometido que esa sería la última, que lo dejábamos para siempre y, cómo no, hemos roto esa promesa. Me alegro muchísimo de que así sea porque, aunque no sea real, es nuestra felicidad Laura, y eso es lo que más importa.
Y hablando de la felicidad que no es real… aquí aparece este perfecto desconocido que, ¡maldita sea! siempre tiene que aparecer. Él porque tenía un no-sé-qué que me encantaba. Él porque era un buen comienzo. Él porque parecía inseguro. Él porque no lo era y me desconcertaba. Él porque no me hablaba y, cuando lo hacía, parecía tonto. Él porque aparecía en el pasillo menos esperado silbando y sonriendo él solo. Él porque era imposible olvidarlo. Él porque volvió. Él porque no ha cambiado. Él porque no lo conozco. Él porque hace que escriba las letras más bonitas. Él porque solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererle.
625 km que separan nuestros cuerpos pero no nuestros corazones y que un día conseguimos derribarlos. El 22 de junio lo recuerdo con un sonrisa que no se borra y una abrazo que rompe barreras. La sensación de dejarlo todo atrás y correr hacia la persona que te entiende y te ayuda por muy lejos que esté es indescriptible. Pasamos una tarde estupenda caminando por las ramblas con sus amigas, contándonos anécdotas y haciéndonos fotos. Ojalá pudiera volver a esa tarde pero sé que, algún día, esa tarde se volverá a repetir y será muchísimo mejor.
Luego aparece Laia los martes y los jueves y no puedo evitar echarlo de menos ya que ahora nos debemos conformar con vernos algunos sábados. Nunca olvidaré lo buenas que eran esas clases a su lado, ni las risas, ni las bipolaridades, ni los abrazos, ni las fotos, ni las promesas. Adoro las tardes de verano en su piscina y las carreras para no perder el bus y la manera en la que odia a mi anillo y las fotos que tenemos en el mismo sitio.
Y, seguidamente, aparece Mireia sentada a mi lado en las clases de 3º. Cómo olvidar las veces que me llamaba ‘topo’, las veces que me consolaba por notas, sus locas ideas con Jake, los trabajos en los que lo bordábamos, haciendo tortilla, nuestros remixes… ¡Cómo olvidarlo! Aunque diga que no sabe cómo consolar, yo le digo que sí que sabe y mucho. No sé qué hubiera sido de mí durante las clases de 3º sin ella y sin los profes mandándonos a callar.
Y, por fin, hubo un día en el que estas dos chicas se conocieron. Tienen muchas cosas en común y, aunque a veces una hable mucho por el grupo que tenemos y la otra se vaya, se tienen aprecio (en el fondo, ¿a que sí?).
Más adelante aparece una Laura que se cae por la calle y que a las 2 de la mañana aún no tiene sueño. Las locuras que hemos llegado a hacer las 3 Lauras son, simplemente, indescriptibles. Nos gustó que se abriera con nosotras para contarnos sus más pequeños detalles y nos dio la confianza suficiente para contarle los nuestros a ella. Puede que a veces no pare de hablar de sus amores ficticios pero, en el fondo, nos hace reír con sus ideas de bombero. Somos Lauras, somos iguales.
Y, por fin, llegamos al 16 de marzo. Ojalá ese día no hubiera acabado nunca. Una camiseta con su cara y muchos, muchos nervios eran lo que llevamos al Palau Sant Jordi. Las sonrisas se podían ver a kilómetros, su música sonaba en todas partes y no podíamos haber ido con beliebers mejores. Una vez lo vi después de que el contador marcara 00:00:00 juro que me volví a enamorar de él. Canté ‘be alright’ y ‘fall’ con todo mi corazón y le prometí que jamás dejaría de creer. Fue el mejor concierto de mi vida.
Miro más cerca y me encuentro con miles de conversaciones en inglés con Sarah, mi compañera de intercambio. No podrían haberme escogido compañera mejor: siempre pensábamos lo mismo, siempre teníamos unas risas a punto de estallar, siempre teníamos unas palabras bonitas los martes de despedida. Fueron dos semanas con ella que no se me está permitido olvidar y que jamás querría hacerlo.
La música cambia repentinamente y siento que las personas y los momentos más importantes han aparecido tal y como quería y me dejan un sabor a felicidad. Ahora aparecen fugazmente pequeños momentos que, ni mucho menos, son menos importantes. Como siempre digo, mi gran felicidad está formada por felicidades chiquititas.
28 de enero y mi pequeña ahijada pelirroja nace. Sé que voy a quererla incondicionalmente. 6 de abril y la prima más valiente cumple 1 año. Todos los fines de semana en los que Andrea se ha quedado a dormir, todas las pequeñas visitas en las que nos volvíamos locas. Las mudanzas de los yayos, la tortilla de patata de la yaya y los consejos del avi. La semana de verano con mi padrinet y nuestras charlas. Los sábados en los que se madruga o los domingos en los que se come tarde sólo por ver a Iván jugar a futbol. El trabajo tan esperado después de dos años de esfuerzo de mi mama. Los trucos de magia de mi papa. Los primeros días de instituto en los que me rompo un dedo de la mano izquierda. La semana en la UNI con gente nueva estupenda. Carnaval disfrazada de Taylor, una chica que debería ser un chico y una noche de Lauras. Pelos rubios, morenos, castaños y, otra vez, rubios. Cartas los martes o cualquier día de la semana con fotos antiguas. Descubrir que el pelo rizado también me queda bien. Hacer tortilla y no ir al inglés por culpa de Laia y Mireia. Calzone el día de la primavera. Sant Jordi, un poeta y una firma de nuestro escritor favorito. ¿Te crees…? Tardes estudiando las pruebas Cangur. Nuestra pulsera y Roco. Primer picnic beyoncetico. Cameron e Ian. Las pelis que se ven los fines de semana en los que no hay que estudiar. Los libros que se leen cada noche aunque tenga que estudiar. Las canciones (nuevas y viejas) que se escuchan a todas horas. Promesas bajo el ‘compro oro’. La despedida al mejor profe de alemán del mundo. Caracoles en la semana del crédito de síntesis. Esquinas maléficas en las que te puedes encontrar a cualquiera. En San Juan somos brandoms chicas. 2 de julio y por fin, ¡¡tengo móvil!! Fin de semana en una casa perdida con unas personitas adorables. Pelis de verano y otra party hard de Lauras. Todo el verano me suena a canciones de Glee. Más picnics. Tardes seguidas en la piscina. ‘Bajo la misma estrella’ ha sido el libro del año. I’m fifteen. El día entero en Cadaqués con sus aguas cristalinas y sus paisajes hermosos. El coche que se estropea el día de antes de ir al pueblo. Tardes en Barcelona. Fracaso en la feria. Empezar 4º con Laura a mi lado. Encuentros los lunes, y los jueves son días marrones. Miércoles por la tarde en teatro. Los dieces en latín. La china de nuestra clase y el intelectual que tiene intuiciones. Volar por primera vez. Viajar a Alemania. Enamorarme de Haigerloch. Viajes en bus mientras suenan mil canciones con la chupipandy. Pasar una semana estupenda. Últimos días de cole que son buenos (aunque nunca pase nada). Navidades en familia y llenas de amor.
Todas y cada una de esas cosas son las que me hacen ser hoy quien soy, son las cosas que han pasado en un gran año y que, ni por un segundo, tengo pensado olvidar. Por eso lo plasmo aquí, en el papel, por sé que mis sentimientos son verdaderos y que la única forma de darles vida son aquí.
La música ha acabado, los recuerdos han cesado y, me atrevo a decir que, mi mejor año ha pasado delante de mí recordándome que jamás lo olvide. (Nunca lo haré, lo prometo).
Sé que voy a recordar estos momentos toda mi vida así que he decidido hacerlos bien. Estoy escribiendo la historia de mi vida y, de momento, me gusta mucho lo que llevo escrito.

2014, tan sólo espero que seas igual o mejor que este 2013.

(último atardecer del año)

Recordando y recordando me salen textos tan largos como este. Ha merecido la pena volver aquí para fin de año. Siempre siento que mis recuerdos van a estar a salvo aquí.
Espero que todo el mundo tenga una buena noche vieja y un muy feliz 2014. 
¡Vamos a por él!
*Laura.

13.4.13

Sonríe.


En un intento de que la gente sonriera más, de que se miraran a los ojos lo unos a los otros, y de que se apreciaran más los gestos y/o las caricias, el gobierno dirigido por Christie Nothing, ha decidido que solamente se podrán utilizar 167 palabras por día.

Sinceramente, confío en nuestra presidenta, sé que lo ha hecho para que todos seamos un poco más felices y para que haya más sonrisas en este mundo porque, sinceramente, hacen falta. No hago nada más que ver gente triste por todos lados y eso debe cambiar.

La verdad es que me estoy adaptando muy bien a este nuevo cambio. Cada mañana, para saludar a mi hermano pequeño, en vez de decir ‘buenos días, pequeñín’ le doy un besazo enorme en la frente y él ya sabe lo que le quiero decir. En vez de decirle a mi abuela lo buena que estaba la comida, le doy un fuerte abrazo y, automáticamente, ella sabe lo que significa.

Cuando suena el teléfono me lo acerco a mi oreja sin decir ‘hola’. Cuando voy a cualquier restaurante, solamente señalo a los macarrones. Nada más. No quiero malgastar mis palabras con palabras sin sentido. Cuando mi mejor amiga me explica cualquier desengaño amoroso que ha tenido (muy breve y muy resumido) me mira a los ojos, la miro a los ojos y ella, estructurando mi mirada, puede notar mi ‘lo siento mucho’ seguido de un fuerte abrazo.

Veo que la gente también se está adaptando bien, como yo. Subiendo las escaleras hacia mi casa cada tarde, veo a mis vecinos sentados allí. Sin hacer nada más: tan sólo mirándose, aprovechando las pocas palabras que les quedan para decirse cosas bonitas al oído. El otro día me fijé que ella le hacía una suave caricia en la mejilla y que él le decía ‘yo también te quiero’. ¡Tienen su propio código para decirse te quiero! Es una de las cosas más bonitas que he visto desde que han puesto este cambio.

Bueno no, miento. Lo más bonito que han hecho en este período ha sido lo que hace cada noche mi querido amor. No vive en la misma ciudad que yo, pero donde vive también se está aplicando esta nueva ley. Cada noche, tarde (muy tarde) me llama y, con una sonrisa que no puedo ver me dice:

-Sólo he usado 59 hoy. He guardado el resto para ti.

Le explico, brevemente, cómo ha transcurrido mi día y me lamento diciéndole lo mucho que le echo de menos. Él me hace preguntas breves y, cuando ya no le respondo él ya sabe que se me han acabado las palabras y entonces (sólo entonces) es cuando ocurre lo que más me gusta del día: me susurra dulcemente ‘te quiero’ 29 veces. Después de esto me quedo estirada en mi cama con el teléfono en la oreja escuchando su respiración.

Sé que Christie Nothing ha hecho un buen trabajo. Gracias a ella, estos pequeños momentos, se aprecian más, tienen más significado y, sobretodo, hace que la gente se quiera más y tenga más cuidado con lo que dice. Pero aún así, lo más importante es que la gente sonríe más porque, a falta de palabras siempre (siempre) nos quedan las sonrisas.


‘’¿Me ayudáis a seguir sonriendo?’’


Este relato lo hice para un concurso de Christie Nothing y tenía muchas ganas de compartirlo con vosotros (la imagen también es de ella).
*Laura.

25.3.13

''I just wanna know you better''


Perfecto desconocido, ¿dónde has estado? Por fin te he encontrado. No ha sido fácil, te lo aseguro; he tenido que buscar entre miles de ojos marrones y miles de sonrisas como la tuya. Perfecto desconocido, ¿no me conoces? Soy la chica que le gusta disimular que no te mira, soy la que cada día se va acercando un paso más hacia ti.

No te conozco, no me conoces pero, podemos ser perfectos desconocidos juntos, ¿verdad?

Ahora es cuando dices que sí, cuando dices que el pasado no importa, que jamás tendremos que volver a utilizar máscaras, que todo está bien aunque el mundo se esté derrumbando. Ahora es cuando todas esas canciones de amor cobran sentido, cuando las miradas significan más que las palabras, cuando el puzzle está completo. Ahora es cuando me abrazas y cuando el mundo deja de existir.

Ahora es cuando el dolor desaparece.
Y la tristeza.
Y la soledad.
Y las miradas vacías.

Ahora sólo queda amor y nada más.

Ahora es cuando dejamos de correr y empezamos a darnos cuenta de las cosas importantes, de las sonrisas de la gente, de las miradas sinceras, de esa felicidad extrema que tanto buscamos y que, por fin, hemos encontrado.

Perfecto desconocido, ¿empiezas a conocerme? Quiero que seas tú la persona a la que le cuente mis cosas más extrañas y locas. Quiero que seas tú el que guarde las frases que se me ocurran en cualquier momento. Quiero conocerte más, perfecto desconocido.


‘‘Say you’ll be mine, say we’ll be fine,
Say we’ll be together.’’

Tengo demasiadas cosas que contar y demasiadas palabras olvidadas. 
Tengo miles de sonrisas guardadas pero no sé a quién dedicárselas. 
Quiero comenzar algo pero no sé por dónde empezar. 
(Queridos soñadores: Laura intentará quedarse. Para ello tendréis que convencerla de que se quede.)

*Laura.

8.2.13

Where's the love?


-Todavía creo en mirar a los ojos y en el amor a primera risa –dijo mientras intentaba captar mi atención. Realmente funcionó. Me armé de valentía, lo miré intensamente y le dije:
-Oh, yo también. Menos mal, creía que era la única. ¿Por qué se dice ‘todavía’? ¿Acaso hay gente que no se enamora a primera risa o mirando a los ojos? Con lo bonito que es que te digan que tienes una sonrisa preciosa o, simplemente, que te miren cuando hablas… ¿Qué tipo de personas son aquellas que se sonrojan o que creen en lo imposible? Ah sí, creo que les llaman ‘soñadores’ y creo que formo parte de ellos.
-‘’Son tiempos difíciles para los soñadores’’ decía mi querida Amélie –me respondió.
-¿Y eso por qué? Con lo bonito que es soñar, inventar, crear. Si la gente no sueña, la felicidad se esfuma. Y si la felicidad se esfuma, el amor también. La gente ya no sueña y el amor real está desapareciendo. Porque, dime, ¿dónde ha quedado el ir cogidos de la mano? ¿O el sonrojarse al oír un cumplido? ¿Y qué hay de los largos paseos, las llamadas hasta las 2 o las sonrisas al oler cualquier cosa suya? ¿Qué ha sido de los bailes bajo la lluvia? ¿Dónde están esos labios temblorosos, ansiosos por ser besados? O la típica pregunta de: ¿puedo besarte? ¿Y los besos de película? ¿Qué hay de las tímidas miradas, los roces insignificantes o las canciones dedicadas? Y ese primer pensamiento de ‘espero verlo hoy’, ¿dónde está? ¿Siguen existiendo esas largas cartas escritas a mano que esconden miles de sentimientos? ¿Dónde están las frases de amor al final de la libreta? ¿Y los corazones en las íes? ¿Dónde han quedado las flores el día de San Valentín? ¿En la floristería? ¿Dónde ha quedado todo eso?
-Creo que cualquier persona debería buscar a ver si encuentra cualquiera de estas cosas. Tú, si quisieras, podrías encontrarlas. No entiendo porqué nadie echa en falta estos pequeños detalles. Yo los echo en falta.
-¡Exacto! Yo busco sonrisas que me enamoren, miradas que hagan que mi corazón se acelere. Busco personas llenas de sueños, de esperanzas, de ilusiones. Busco alguien que me mire a los ojos, me coja de la mano y me diga: vamos a dar la vuelta al mundo juntos. Pero, por mucho que me esfuerce, las sonrisas son las mismas, las miradas vacías, la gente no sueña, no tiene esperanzas y, ¡ni hablar de dar la vuelta al mundo! Quizás estoy pidiendo demasiado, o quizás ese tipo de personas ya no existen. Lo único que sé es que las personas que escriben mis frases o mis libros favoritos sienten. Sólo eso: sienten algo. Puede ser mucho, puede ser poco pero tienen corazón, saben lo que es mirar a los ojos a una persona y sentirse afortunado sólo por su existencia.
-Laura, esa gente sí que existe, lo que pasa es que estás buscando en sitios equivocados. Sal de los márgenes, mira hacia fuera y encontrarás las respuestas a tus preguntas. 


‘’Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.
*Laura.

24.1.13

Qué color prefieres, ¿el rojo o el azul?


Quiero que me cuentes cosas sobre cada persona que has amado. Cuéntame porque les quisiste y porque te quisieron a ti. Quiero que me describas cada pequeño movimiento que te hacía enloquecer y cuanto era su mirada de cálida. Cuéntame que significa para ti la palabra ‘casa’ y háblame sobre la manera en la que bailabas en tu habitación, con tu pijama puesto, cuando tenías 8. Tan sólo quiero saber cómo te sentiste la primera vez que te rechazaron o la primera vez que te dejaron solo en una fiesta. Quiero saber tus manías, lo que te asusta y lo que no, lo que has superado y lo que te queda por superar.
Qué prefieres: ¿los días de lluvia o los días en los que el sol no puede relucir más? Si fueras a construir un muñeco de nieve, ¿cómo lo harías? ¿Te preocupas tanto por tus amigos que, cuando tienen cualquier problema los escuchas hasta el final y después los abrazas con fuerza como si les quisieras decir ‘todo irá bien’? ¿Quién fue tu primer mejor amigo? ¿Lo sigues recordando a día de hoy? ¿Crees que la ira es una emoción sincera o es sólo la timidez de un triste corazón tratando de alejar el dolor? ¿Crees que las personas más calladas, esas que tienen un mundo dentro de ellos, son las que más tienen que decir? ¿Tú qué tipo de persona eres? ¿Me dejas adivinarlo a mí? Quiero saber qué piensas de tu nombre, ¿te gusta? ¿lo cambiarías por otro?
Quiero que me cuentes si, por las noches, te estiras en tu cama pensando cómo sería tu vida si fueras otra persona. O si, nada más acostarte, te duermes profundamente y sueñas con todas las cosas maravillosas que te han pasado durante el día. Cuéntame si alguna vez has sido cruel. O mala persona. O retorcido. Quiero saber tus virtudes pero, lo que más me interesa, son tus defectos. Quiero arreglarlos, quiero hacerlos más bonitos pero no quiero borrarlos. Son tuyos, tú te los quedas, no quiero que me pertenezcan. Sólo quiero hacer algo bueno por ti, nada más.
Quiero saber yo más de ti que tú de ti mismo. Quiero saber qué es lo que haces para ganarte la vida, para merecértela. Quiero saber cuánto tiempo de tu vida gastas en dar a la gente y si tú te quieres lo suficiente como para recibir.
Quiero saber si a veces sangras a través de las heridas de las personas.
Quiero saber si serías capaz de dar la vida por alguien, si te preocupas demasiado por cosas que no puedes cambiar, si, cuando se te mete una idea en la cabeza, no paras hasta conseguirla. Quiero saber si esos ojos marrones son igual de cálidos de cerca, quiero mirarte y no ponerme nerviosa, quiero que seas la razón de mis sonrisas. Quiero coleccionar tus miradas, tus sonrisas, tus risas.
¿Te parece buena idea si me quedo aquí, sentada, y me cuentas todos y cada uno de los momentos (importantes) de tu vida? 


Lo siento por desparecer. Han pasado muchas cosas. Han sido muchas las veces que he querido escribir sobre esto pero, cada vez que me ponía, pasaba algún encuentro que yo no quería que pasara y me desconcentraba. Pero, por fin, vuelvo a mi rincón. 
*Laura is back. 

30.12.12

Dos (grandes) años.


 Sentada en la misma silla chirriante de hace dos años, intento imaginar el futuro que nos depara. Sé que no será igual a cómo yo me lo imagino pero espero que se acerque. Puedo oler un futuro lleno de magia, de amor, de esperanza. Un futuro que me hará más feliz, un futuro lleno de cambios maravillosos. También me llega el olor del perfume que he llevado estos dos últimos años y no puedo evitar acercarme a él. Es como si ese olor contuviera demasiadas sonrisas como para pasar desapercibido. Pero que no, que no tengo suficiente con lo que he vivido. Quiero más. Lo anterior me sabe a poco.
 Con la banda sonora de estos dos últimos años de fondo puedo recordar (y tocar) todo lo vivido anteriormente.
 Mi querido Diciembre es el primero en aparecer. Dejémosle aparecer el primero y así, después, su sabor agridulce no será tan amargo. Sonrisas en mi rostro cada vez que el señorito Diciembre me llamaba. Y sonrisas más amplias al estar a su lado. Pero ¡oh! que tenemos aquí: una llamada de teléfono terminada con un hasta siempre. Sí, mi querido Diciembre, siempre te recordaré muy a pesar de las lágrimas que siguieron dos meses más tarde.
 Pero bueno, veo que llegan tres señoritas muy amables y no, no me ayudan a levantarme: se sientan conmigo y me hacen reír ¡vaya si me hacen reír! Aún así sigo pensando en mi casi morena que es la que más sonrisas me saca.
 Llega el verano y con él la libertad, la felicidad infinita, los amores enloquecidos. Son tan enloquecidos que no llegan ni siquiera a ser amor. A pesar de todo, mi mes menos favorito (Agosto) me hizo sonreír y se lo agradezco.
 Aparece un nuevo curso, un nuevo futuro y acaba destrozado a más no poder. Las tres señoritas de antes se separan, se pelean, se odian, se vuelven a querer y, finalmente, se dicen adiós. Mentiría si dijera que no me dio pena nuestro final pero es que la situación no daba más de sí. Todas cambiamos, unas para bien y otras para mal, así que nuestro final, al fin y al cabo, era más que esperado.
 Sé que aún me queda (y me quedará siempre) mi casi morena con una sonrisa de oreja a oreja. Las risas que provienen de todos los viernes por la tarde de 3 a 7 son risas de felicidad. Creo que las puedo oír y me uno a ellas. Todas las fotos, todas las canciones, los textos, las cartas, los libros, las pulseras, todo, son lo que más me ha gustado de estos dos años. Esa sonrisa y esos ojos marrones han estado ahí incondicionalmente, pasara lo que pasara. Y me alegro de que sea ella la única que siga aquí, conmigo.
 Los meses siguen y las personas van y vienen. Unos amores a través de la pantalla del ordenador y varios desconocidos son los que me sacan las sonrisas que huelen a amor. Pero que luego son decepciones y al corazón no le importa.
 625 km que separan nuestros cuerpos pero no nuestros corazones. Esta rubia más mayor que yo es la que me entiende a través de una pantalla. Sus comentarios y nuestras conversaciones son el motivo de mi sonrisa cuando estoy en esta silla chirriante. Sé que algún día la podré abrazar y podré decirle, al fin, que fue lo mejor que me ha pasado en meses.
 Luego están L y M, esas locas que no se conocen de nada pero que tienen tanto en común. Sangre catalana corre por sus venas y el inglés lo dominan a más no poder. Dos locas que me han sacado sonrisas con cosas tan simples como la palabra topo o los miércoles de verano en nuestras casas.
 También están mis pequeñas princesas y mi princesa mayor (mis primas). Ellas son las cosas más bonitas que existen. Las tardes con ellas o los largos findes de semana son lo mejor. Sus sonrisas inocentes transmiten una felicidad tan extrema que hacen que sonría yo también. Y qué decir de las comidas familiares. Las risas están aseguradas y verlos todos tan unidos (muy a pesar de todo) me hace feliz. Las tardes con mi tete que, a pesar de que me enfade con él, lo quiero mucho y quiero seguir riendome con él sobre cualquier tontería.
 6 de abril fue la fecha más esperada de todas. Fue la fecha en la que cumplí mi primer sueño, el más grande de todos: verle en concierto. Y así fue. Pero esto no se acabó ahí: ¡16 de marzo, voy a por ti! Aunque no tengamos el mejor sitio en el que verlo, sé que ahí vamos a estar bien, que vamos a cantar y gritar y bailar y cumplir nuestro sueño igualmente. Lo sé porque nos acompaña una belieber y una swiftie que, en pocos meses se ha ganado nuestra confianza y es igual que nosotras: mi (segunda) Laura. La quiero, nos comprende y se puede hablar con ella de todo.
 Los demás momentos de estos dos últimos años son cosas sueltas pero, ni mucho menos, menos importantes. Son cosas que no tienen ni pies de cabeza pero que están ahí, haciéndome sonreír cada vez que las recuerdo.
 19 de junio y un único CD: Believe. Ha crecido, nosotras con él, pero la esencia de su música sigue siendo la misma. Sus letras y su voz es la única capaz de tocarme la fibra sensible. 22 de octubre y las canciones escuchadas en 1 hora y media. All too well y Come back, be here ya forman parte de mi, están incrustadas en mi ser. Ed Sheeran es un pelirrojo muy guapo que con su dulce voz y sus románticas canciones enamora a cualquiera. Skins es una serie que, aunque no sea adecuada para nosotras (cuando hablo de nosotras hablo de mi casi morena y yo), la hemos visto igualmente hasta el final. La emoción de cada capítulo y las personalidades de cada personaje hacen de ella una serie especial. Los Juegos del Hambre es la mejor trilogía que existe. Con estos tres libros he reído, he llorado, me he emocionado y me he sentido parte de una rebelión. Todos y cada uno de los libros (que no son pocos) han hecho de mí la medio-escritora que soy hoy. Todos ellos me han enamorado y me han quitado el sueño y me han hecho ver cosas que nunca podría haber visto sola.
 Las películas, los textos en el blog, las canciones nuevas jamás escuchadas, las pequeñas frases que se dicen sin pensar pero que tienen un gran significado, los perfumes, las fotos en Narnia, los collares regalados, los CD’s, las clases divertidas en el instituto, las horas estudiando, los trabajos en grupo, las amistades fuera del instituto, las gomas prestadas, los mensajes, las llamadas, los pintauñas, las noches fuera de casa, las historias inventadas en mi cabeza, los abrazos a cualquier hora del día, las conversaciones de mesa a mesa (y eso que estamos lejos), las clases locas de Alemán, los terribles (y magníficos) miércoles por la mañana, los sábados en los que se madruga sólo para ver a Iván chutar la pelota, las tardes por Barcelona, los cumpleaños, las fechas con recuerdos incrustados, las personas que ves en sitios inimaginables de casualidad, los perfectos desconocidos que se tiñen el pelo y que su mirada me recuerda a la mía, todos los te quiero… Todas y cada una de esas (pequeñas) cosas son las que me hacen ser hoy quien soy, son las cosas que han pasado en dos años y que, ni por un segundo, tengo pensado olvidar. Por eso lo plasmo aquí, en el papel, por sé que mis sentimientos son verdaderos y que la única forma de darles vida son aquí.
 La música ha acabado, los recuerdos han cesado, mis dos mejores años han pasado delante de mí en un segundo y me siento orgullosa. No me arrepiento de nada, soy feliz teniendo los recuerdos que tengo.
 El olor embriagador del futuro me envuelve en sus brazos y sé que todavía quedan muchas sonrisas que coleccionar, miradas que enamorar, almas que tocar, palabras por pronunciar, por escribir, por pensar, canciones que escuchar, momentos que recordar, labios que besar, mejores amigas que abrazar, lágrimas que derramar, libros que comprar, que leer, que escribir, conciertos a los que asistir, voces que escuchar, que descubrir, que admirar, personas a las que pintar, lecciones que aprender, relatos que memorizar, veranos, inviernos, otoños y primaveras que vivir, errores que cometer, preguntas que formular, respuestas que dar. Quedan todavía muchas cosas por vivir.
 Estas experiencias vividas seguirán siempre en mí, pase el tiempo que pase, o sea, siempre.


Espero que tengáis un feliz año 2013 y espero que este año sea mejor para todos porque, la verdad, nos lo merecemos. Me alegra pasar otras Navidades con vosotros, bloggers. Gracias.

Adiós 2012, ¡nos veremos en mis recuerdos!
*Laura.

30.10.12

'Desconocidos que alegran tu día.'


 Crucé la calle que tantos recuerdos me producía. Ése era un día normal, los recuerdos volaron de mi mente casi de inmediato. Casi. Una ráfaga de aire se los llevó por completo y seguí mi camino.

 De lejos, unos ojos que parecían azules miraban al suelo. Música sonaba en sus oídos. Debía de ser su canción preferida ya que la comisura de sus labios dibujó una tímida sonrisa. Sí, su mirada era azul, ¡y vaya mirada! 3 segundos bastaron para que mi corazón latiera a dos mil por hora. Sonrisa coleccionadapensé- pero esta va directa al cajón de ‘’prohibido olvidar’’.

 Yo lo conocía. Esa mirada tan cálida la había visto antes deambulando por las calles sin rumbo alguno. Desapareció al igual que había aparecido. Pero supe que al día siguiente, en la misma calle, estaría allí.

 Y así fue.

 Entonces pensé en lo bonito que sería ser su amiga, hablar con él, reír con él. Tan sólo eso. Ni manos ni besos de por medio. Ni amor ni promesas falsas. Sonrisas, preguntas, respuestas y todas ellas verdaderas. ¿Qué color te gusta más: el rojo o el azul? ¿Cuál es tu libro favorito? ¿Cuáles son las pequeñas cosas que te hacen feliz? Una bonita conversación para recordar. Nada más.

 Pero entonces desapareció sin dejar huella. Ni un solo rastro ni una sola pista. Cada día recorría la desierta calle en busca de esa sonrisa que tenía prohibido olvidar. O de esa mirada azul que tanto me recordaba a la que siempre se refleja en el espejo. Nada. Emptiness.

 A los pocos días se me olvidó la sombra de su presencia y me avergoncé porque, al fin y al cabo, sólo es un perfecto desconocido y, cómo muy bien indica su significado, cabe la posibilidad de no volverlo a ver jamás. La verdad es que importa poco su ausencia, sólo fueron 3 días. Fui feliz con ese juego de miradas y esas conversaciones imaginarias sobre su secreta vida.

 Algún día, con otros nombres, en otros tiempos o en otras vidas, si nos volvemos a encontrar, le sonreiré con alegría y, quizá (sólo quizá), seré más valiente y tendré el valor de preguntarle su nombre. Así que mientras esto pase, ¿hay algún perfecto desconocido queriéndose encontrar con una sonrisa llena de ilusiones?


I bet you remember it all too well, don't you?
*Laura.

28.9.12

Yo sonrío, ¿tú no?


 Y entonces John la miró y se preguntó si había algo más frágil que su sonrisa. No, no creo que lo haya. Se quedó largo rato mirándola respirar suavemente a su lado. John la abrazó por detrás y hundió su cabeza en su larga melena rubia. Adoraba como su pelo estaba siempre (milagrosamente) liso, libre de enredos. Le acarició la cabeza y entonces acercó su mano a su nariz para olerla. Odio la vainilla pero adoro su olor. Lo sé, es muy raro dijo un día Lucía riéndose.
 John empezó a recordar la larga lista de rarezas de Lucía pero también recordó la (aún más) larga lista de porque la quería. De pronto, Lucía suspiró y sonrió al mismo tiempo. Estará soñando el mismo sueño de siempre se dijo John. Rosas lilas por todas partes y de en medio de todas ellas aparecía John con una azul, destacando, como siempre. Ese era el sueño que siempre, siempre tenía Lucía.
 Y volvió a sonreír. Lucía rara vez sonreía. John tenía comprobado que el 90% de sus sonrisas eran o gracias a él o hacia él. Y eso lo hacía sonreír a él también. Las sonrisas se gastan, John. Todos tenemos un número determinado de sonrisas en la vida. Por ejemplo: si has tenido una muy buena adolescencia y no has parado de sonreír, en tu vida adulta no lo harás más porque ya las habrás gastado todas. O también puede ser al revés. Mi vida cambió al conocerte, John así que quiero gastar todas mis sonrisas contigo. Esa fue la respuesta a la pregunta más difícil que John le hizo a Lucía: ¿por qué sonríes tan poco?
 John se dio la vuelta y miró el despertador. 08:13. Tres, dos, uno… Lucía se despertó. Quiso decir algo; quizá buenos días o tal vez ¿ya estás despierto? pero John la calló con un dulce beso.
-Mírame –hizo una pausa para que John la mirara a los ojos- estoy sonriendo todo el rato. Haces que sonría como una tonta y eso está mal. Harás que se me gasten las sonrisas antes de tiempo.
 Sonrió con una sonrisa que parecía sincera. Y realmente lo era.
-Te prometo que jamás se te gastarán las sonrisas. Siempre estaré ahí para hacerte cosquillas –le hizo cosquillas- o para robarte un beso y seguidamente sonreír en tu boca –le robó un beso y le sonrió en su boca–. Además, siempre te voy a querer sonrías o no.
 Porque tu sonrisa es la más frágil y la más verdadera que he visto nunca.



Gasta las sonrisas con quien verdaderamente valga la pena gastarlas.

''Once upon a time there was a boy who loved a girl, and her laughter was a question he wanted to spend his whole life answering.''
*Laura.

22.7.12

Todo está (más que) bien.



Miro al cielo y vuelvo a tener cara de tonta. Esta vez tampoco es por ti. Es por saber que nuevas historias han comenzado y que otras comenzarán más tarde. No hay ninguna nube en el cielo y tiene pinta de que ese color azul se quedará ahí durante todo el verano. Sonrío. Huele a verano, a locura, a diversión. Y suena una musiquilla. ‘’Everything is going to be alright.’’ ¡Claro que sí! Todo está (más que) bien. Me he dado cuenta de que tengo lo que más quiero a mi lado y que, lo que no tengo, es porque aún está por llegar. La suave brisa marina acaricia mi pelo como si quisiera acompañarme a algún lado, a la felicidad quizás. Y sí, yo me dejo llevar. ¿Quién sabe cuando volveré a estar así de feliz? Sonrisas sin motivo: eso es lo que más me gusta. Un sabor agridulce se topa con mi sincera mirada. Me falta algo, puede que sea ¿el amor? Pues sí, la verdad, pero no me importa. Como ya he dicho nuevas historias comenzarán más tarde. Me gustaría vivir en este momento para siempre pero el cielo está empezando a tener un tono rosado lo que significa que es hora de volver a casa. Pero de una cosa estoy segura: el verano y la felicidad inmortal se quedarán conmigo para siempre. 


Cada amanecer es la promesa de nuevas sonrisas. Y sí, este amanecer viene con muchas. 
*Laura.

23.4.12

¿Aceptas?


-Ahora mismo somos dos perfectos desconocidos pero en cuanto nos conozcamos ¿podemos hacer un trato? Consiste en conocernos bien, en sonreír tímidamente, en envolver el ambiente en preguntas como ¿será feliz?, ¿querrá ser feliz conmigo? Tenemos que pintar un arcoíris cada vez que nos veamos, soñar despiertos, encontrarnos en medio de la nada. Esto será bueno para los dos; tú te podrás enamorar de mí y yo de ti. Será bueno porque nos sacará de este pozo sin fin, nos hará felices, nos hará creer en algo: algo mágico. Primero, antes de todo esto, debes encontrarme. Tiene que ser algo natural, casual. Tiene que parecer un accidente, algo no buscado. Pero en cuanto me mires, tus ojos deben transmitir un ‘’por fin estamos aquí, juntos’’. Después tienes que hacer que me enamore locamente de ti porque tú ya estarás enamorado de mí. Un beso en un portal, un mensaje inesperado, una rosa en un día importante; pequeños detalles que me harán enamorarme de ti. En cuanto tengas todo esto no debes de soltarme nunca, tienes que guiarme hacia el buen camino cuando pierda el norte. Debes dejarme hacer mis propios planes pero recordarme que tú debes estar en ellos. Hacerme reír, como nadie. Sonreír, sin control. Deberás comprender que no soy una más del montón, que si quiero, puedo llegar a ser alguien especial. Atención: no te prohíbo romperme el corazón pero debes hacerlo con cuidado. Es frágil y ya ha sido manoseado varias veces. Ahora bien, si yo rompo el tuyo, no te rindas porque yo aún te querré. Si te digo ‘’vete’’, aléjate un poco, pero luego vuelve. Puede haber reconciliación o si quieres saltarnos el paso de romper los corazones pero debes saber que nada es para siempre y que por mucho tiempo que pase habrás formado parte de algo muy especial. ¿Aceptas las reglas?

-Siempre y cuando no me las cambies.

-De acuerdo perfecto desconocido. Empecemos. 


Relato ganador del concurso Literario de mi instituto: http://dontworrybehappy-lauramehsm.blogspot.com.es/p/entra-en-otro-mundo.html
¡Feliz día de Sant Jordi!
*Laura.

3.4.12

Ella tiene que volar.


Golondrina la llamaban y, es que en cierta manera, era como si lo fuera. Siempre arriba y abajo, de un lado para otro, pero siempre con una sonrisa. A Golondrina le querían romper las alas, dejarla tirada, casi muerta para no ver la sencillez en su rostro. Pero Golondrina era una chica lista, no se dejaba engañar por nadie y nunca, nadie, consiguió quitarle sus ganas de vivir. La vida le puso muchos impedimentos para ser feliz: separaciones, peleas, sufrimientos por todas partes. Pero ella, astuta y audaz, supo superarlo con unos cuantos días de bajón y después sonriendo como diciendo ‘’aquí no ha pasado nada’’. Golondrina sabía enamorar, Golondrina sabía cómo hacer que la extrañaran; unos ojos grandes, negros y un perfume embriagador. Pero cuidado: Golondrina no se debe enamorar, no hasta que el adecuado no llame a su puerta. Era especial, con sus manías, sus defectos pero eso la hacía única. Debes tener mucho cuidado con Golondrina: no muerde, pero pica. Si la haces enfadar abrirá sus alas y se abalanzará contra ti. Ella es libre, no tiene reglas; nadie la atará, ella tiene que volar. Golondrina es pequeñita pero la grandeza de su sonrisa es más potente que cualquier otro pájaro. Golondrina la llamaban y, es que en cierta manera, lo era.


Siempre vuela hacia arriba, nunca hacia abajo. 
*Laura.

28.3.12

Las teorías de Sam.


Su sonrisa iluminó el alba.
Estaban todos en la playa: Héctor, Raquel, Oriol, Lucas, Paula y Sam. Eran las 6 y media de la mañana y habían estado allí toda la noche. Habían encendido una hoguera, habían cantado las canciones más chorras del mundo y habían bailado hasta que sus pies no respondieron más. Típica noche de playa de unos adolescentes cualquieras aprovechando los últimos rayos de sol del infinito Agosto. Todos estuvieron de acuerdo con Sam, la que propuso la idea, pero, al fin y al cabo, lo hacían sólo por ella: quería ver un amanecer en compañía de los que la querían. Al amanecer, Paula y Oriol estaban dormidos en las pocas toallas que habían traído; Raquel, Héctor y Lucas disfrutaban de las cálidas olas que los arrastraban hasta la orilla. Sam se sentó junto a la hoguera ya apagada y contempló a sus amigos divertirse con las olas. Se le escapó una sonrisa. Entonces Lucas se giró; sonrió él también. Quedaban cinco minutos para que el sol saliera de su escondite y Sam quería tener a Lucas a su lado. Como si le hubiera leído el pensamiento, Lucas salió del agua y se aproximó con paso vacilante hacia ella. Estaba mojado y en cuanto Sam se despistó, él se abalanzó sobre ella.
-¡No, no, para! ¡Para de hacerme cosquillas! –intentó decir ella mientras se reía a carcajadas, como nunca había reído.
A pesar de que él la hubiera liberado ella seguía riendo. Se sentía feliz: por estar con él y por esa noche a la luz de la luna. Miró al frente y su expresión cambió radicalmente. El sol estaba saliendo. Respiró con dificultad por unos instantes: era el primer amanecer que veía sin su padre. El sol salió por completo. Su sonrisa iluminó el alba. Lucas se quedó fascinado: por el gran e impotente sol delante de él y por la enorme sonrisa de Sam.
-Es precioso, ¿no crees? –dijo Sam aún con esa sonrisa en su boca. No podía ocultar la emoción.
-Sí… Es impresionante, pero no sólo eso –señaló al impotente sol –sino la manera en la que sonríes.
-Ahora mismo soy feliz, ¿tú no?imposible era quitarle la sonrisa.
-Yo sí pero ¿por qué tiene que ser ahora mismo? ¿Por qué no puede ser para siempre? –Sam hizo ademán de contestarle pero Lucas la cortó –Sé que tu padre no está bien, que has suspendido 4, que Sandra ya no está. Sé que tú no estás bien. Y aún así sigues sonriendo. O una cosa o la otra Sam, no puedes estar siempre en el medio.
-Pero, ¿y si en el medio estoy bien? Además, la felicidad no es nunca completa. Siempre hay algo: una palabra, una persona, un hecho, cualquier cosa que no te hace sentirte completamente feliz del todo. Ahora mismo estoy feliz porque estoy aquí, contigo, con vosotros viendo el amanecer. Pero a la vez estoy triste porque Sandra no está aquí sino a miles de quilómetros, porque mi padre no está conmigo para ver este precioso amanecer. La felicidad es relativa: un día puedes estar bien, al segundo también pero si al tercer día estás mal, la felicidad de los dos días anteriores te compensa. Es como una balanza; la única diferencia es que hay más de un lado que de otro. Y, ¿puedes adivinar de qué lado hay más no?  
-Sí… -ella no pudo evitar sonreír aunque en seguida se puso seria –me gustan tus teorías Sam. –volvió a sonreír.
-No son teorías, tan sólo son recortes de mi vida.
-Y tú estás intentando aplicar esos ‘’recortes de tu vida’’ a la mía, ¿no es así? –dijo con mirada picarona.
-Lo único que estoy intentando es que me entiendas y que no cometas mis errores; no se los desearía a nadie –su melancólica voz llenaba el ambiente.
-Tranquila, mientras estés conmigo y me sigas explicando tus teorías, estaré a salvo. –Se percató de su error y vio la cara de enfado de Sam –Vale, vale. Los ‘’recortes de tu vida’’.
-Eso está mejor –seguía sonriendo, como no.
Estuvieron un buen rato más hablando de esto y de lo otro pero en la mente de Lucas no paraban de resonar las palabras de Sam: ‘’La felicidad es como una balanza; la única diferencia es que hay más de un lado que de otro.’’ Siguieron hablando más y más y más hasta que el cansancio se apoderó de los dos. Se durmieron el uno junto al otro hasta que se despertaron y la felicidad de volverse a mirar a los ojos sonriendo les invadió por completo. En ese mismo momento los dos lo entendieron: cada amanecer es la promesa de nuevas sonrisas.
Sí, es largirucho pero creo que vale la pena leerlo.
*Laura.

10.3.12

Perdida e insegura me encontraste.


Dos prefectos desconocidos. Dos personas sin cara, sin nombre, sin vida, andan sueltas por la vida sin rumbo alguno. Sin una meta, sin alguien al final del camino. Solos él y ella; tú y yo. Una simple calle, unos simples pasos les alejan el uno del otro. Han estado esperándose toda la vida y, ahora, se encuentran. ¿Dónde estabas? –susurraban los ojos de ella. ¿Por qué no te he encontrado antes? –musitaba para sí mismo con la respiración entrecortada. Unas pisadas más y se encontrarían a diez centímetros de sus caras. Mirando hacia otro lugar, uno dónde no brillaba el sol, ella lanzaba indirectas desesperantes a alguien que la escuchara para que parara el tiempo, para que le afirmara que no era un sueño sino la realidad. Él era alto, medio rubio medio castaño, ojos verde esperanza y labios perfectos. Él tiene en sus ojos la esperanza que a mí me falta –pensó ella. Sonrisa… de momento no se la había visto pero estaba segura de que sería preciosa. El tiempo parecía detenerse cuando sus cuerpos se juntaron y se separaron para siempre. Fueron dos segundos dónde se contaron lo que nunca se dirían, dónde rieron los chistes jamás contados, dónde lloraron las llamadas que nunca llegaron. Al tercer segundo ya no quedaba ni rastro del huracán que sus mentes habían experimentado hace tan sólo una milésima de segundo. Cabezas bajas y mejillas sonrosadas pintaban el aroma de esa simple calle. Él giró la cabeza y con la mirada la encontró. Seguía ahí, quieta, inmóvil, incapaz de articular palabra. Una ráfaga de aire hizo que su larga melena bailara al compás de su corazón y él, en la penumbra de su soledad, sonrió. Metros que se convirtieron en quilómetros los separaban ahora pero los dos quedaron guardados en los corazones del otro, poniendo así fin a una historia que ni siquiera había empezado. Unas simples notas de una canción antigua reflejan el impacto de hace unos minutos. ‘’Perdida e insegura me encontraste…’’ Ella quería empezar algo con él, sólo con él. Y él igual. Pero como bien saben son perfectos desconocidos que gracias a eso tan injusto que llamamos destino ha decidido que se quedarán así, como un simple momento, un gran tornado arrasado con todo. Sólo ellos juntos tienen la fuerza necesaria como para cambiarlo todo, para llegar a ser quien quieran ser. Cabizbaja y con el pelo rozándole la cara a causa del viento, volvió a casa con los ojos verdes esperanza grabados a fuego en su memoria. Ella tan sólo quiere enamorarse, sentir un terremoto bajo sus pies cada vez que él la mire, reír por cualquier tontería. Sólo quiere oír un ‘’te quiero’’ verdadero, de esos que se dicen con el corazón. Ella; yo.


Envíame una carta de amor, haz que me sonroje, llévame a algún lugar dónde las puertas estén abiertas. Pero primero de todo, encuéntrame. 
*Laura.

2.3.12

Promesa de vida eterna.


Soy fan de ti. De ti y de tu forma de hablar, de cómo pones esas voces tan extrañas que me hacen reír. Fan de tus mil y una caras, de tus gestos al hablar, de cuando te ríes con la boca abierta. Pero sobretodo soy fan de tu sonrisa. Me invade una felicidad tan extrema cuando sonríes, que no me queda otro remedio que sonreír yo también. Soy fan de ti y lo seré siempre. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, seré tu fan número uno. Eres una de esas personas que cuando llegan a tu vida sabes inmediatamente que  serán especiales, serán una de las 4 perlas de tu vida. Tú eres la primera y seguro que serás la más especial. Tu sonrisa es la primera de mi colección, tenlo por seguro. Incluso cuando tenga mil años, tú y tu sonrisa, sin duda, habréis sido esenciales en mi vida. Yo, tan sólo quiero que esto dure para siempre, sin interferencias de por medio, sin fecha de caducidad. Tampoco quiero que esto tenga que tener un contrato por obligación ni una amistad basada en la falsedad. Sólo quiero que sea así, simple, sencillo, bonito. Con un toque mágico de locura y muchas, muchísimas gotitas de amor. Tú, loca irremediable, me buscas con la mirada y me encuentras. Yo, loca y temblorosa, te sigo sin mirar adónde piso. Sé que me guiarás, que no dejarás que me caiga, que me avisarás cuando el cielo se pinte de negro, que me dirás ‘’te lo dije’’ y que yo, tonta y avergonzada, te daré la razón. Porque será así, ahora y siempre. Hace muchos años hicimos una promesa, una que juramos uniendo nuestros pequeños meñiques. De momento se está cumpliendo. Y sí, quiero quitar ese de momento porque sé que se va a cumplir. Hace poco hicimos otra promesa, más madura, más real. Sólo era una excusa para que no te olvidaras de que dentro de 10 años tenemos que seguir igual que ahora. Yo, poniéndote nerviosa cada dos por tres, y tú, emocionándote al final de cada evento. Sé que esto no nos pega, que lo nuestro es hablar por hablar y sentir las cosas en su momento. Pero recuerda: esto es una promesa de vida eterna. Porque cuando sea mayor nunca olvidaré esos viernes por la tarde tan locos y fantásticos, ni olvidaré las veces que he llorado de la risa por tu culpa. Esto es muy grande y siento que, por primera vez, pertenezco a algo gracias a ti. Sigo siendo fan de ti y creo que cada día me das más motivos para seguir siéndolo, para creer en ti. 


Tú y yo el equipo perfecto. Tú y yo, únicas e irrepetibles. Tú y yo. Solamente tú y yo.
*Laura.