10.3.12

Perdida e insegura me encontraste.


Dos prefectos desconocidos. Dos personas sin cara, sin nombre, sin vida, andan sueltas por la vida sin rumbo alguno. Sin una meta, sin alguien al final del camino. Solos él y ella; tú y yo. Una simple calle, unos simples pasos les alejan el uno del otro. Han estado esperándose toda la vida y, ahora, se encuentran. ¿Dónde estabas? –susurraban los ojos de ella. ¿Por qué no te he encontrado antes? –musitaba para sí mismo con la respiración entrecortada. Unas pisadas más y se encontrarían a diez centímetros de sus caras. Mirando hacia otro lugar, uno dónde no brillaba el sol, ella lanzaba indirectas desesperantes a alguien que la escuchara para que parara el tiempo, para que le afirmara que no era un sueño sino la realidad. Él era alto, medio rubio medio castaño, ojos verde esperanza y labios perfectos. Él tiene en sus ojos la esperanza que a mí me falta –pensó ella. Sonrisa… de momento no se la había visto pero estaba segura de que sería preciosa. El tiempo parecía detenerse cuando sus cuerpos se juntaron y se separaron para siempre. Fueron dos segundos dónde se contaron lo que nunca se dirían, dónde rieron los chistes jamás contados, dónde lloraron las llamadas que nunca llegaron. Al tercer segundo ya no quedaba ni rastro del huracán que sus mentes habían experimentado hace tan sólo una milésima de segundo. Cabezas bajas y mejillas sonrosadas pintaban el aroma de esa simple calle. Él giró la cabeza y con la mirada la encontró. Seguía ahí, quieta, inmóvil, incapaz de articular palabra. Una ráfaga de aire hizo que su larga melena bailara al compás de su corazón y él, en la penumbra de su soledad, sonrió. Metros que se convirtieron en quilómetros los separaban ahora pero los dos quedaron guardados en los corazones del otro, poniendo así fin a una historia que ni siquiera había empezado. Unas simples notas de una canción antigua reflejan el impacto de hace unos minutos. ‘’Perdida e insegura me encontraste…’’ Ella quería empezar algo con él, sólo con él. Y él igual. Pero como bien saben son perfectos desconocidos que gracias a eso tan injusto que llamamos destino ha decidido que se quedarán así, como un simple momento, un gran tornado arrasado con todo. Sólo ellos juntos tienen la fuerza necesaria como para cambiarlo todo, para llegar a ser quien quieran ser. Cabizbaja y con el pelo rozándole la cara a causa del viento, volvió a casa con los ojos verdes esperanza grabados a fuego en su memoria. Ella tan sólo quiere enamorarse, sentir un terremoto bajo sus pies cada vez que él la mire, reír por cualquier tontería. Sólo quiere oír un ‘’te quiero’’ verdadero, de esos que se dicen con el corazón. Ella; yo.


Envíame una carta de amor, haz que me sonroje, llévame a algún lugar dónde las puertas estén abiertas. Pero primero de todo, encuéntrame. 
*Laura.

2.3.12

Promesa de vida eterna.


Soy fan de ti. De ti y de tu forma de hablar, de cómo pones esas voces tan extrañas que me hacen reír. Fan de tus mil y una caras, de tus gestos al hablar, de cuando te ríes con la boca abierta. Pero sobretodo soy fan de tu sonrisa. Me invade una felicidad tan extrema cuando sonríes, que no me queda otro remedio que sonreír yo también. Soy fan de ti y lo seré siempre. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, seré tu fan número uno. Eres una de esas personas que cuando llegan a tu vida sabes inmediatamente que  serán especiales, serán una de las 4 perlas de tu vida. Tú eres la primera y seguro que serás la más especial. Tu sonrisa es la primera de mi colección, tenlo por seguro. Incluso cuando tenga mil años, tú y tu sonrisa, sin duda, habréis sido esenciales en mi vida. Yo, tan sólo quiero que esto dure para siempre, sin interferencias de por medio, sin fecha de caducidad. Tampoco quiero que esto tenga que tener un contrato por obligación ni una amistad basada en la falsedad. Sólo quiero que sea así, simple, sencillo, bonito. Con un toque mágico de locura y muchas, muchísimas gotitas de amor. Tú, loca irremediable, me buscas con la mirada y me encuentras. Yo, loca y temblorosa, te sigo sin mirar adónde piso. Sé que me guiarás, que no dejarás que me caiga, que me avisarás cuando el cielo se pinte de negro, que me dirás ‘’te lo dije’’ y que yo, tonta y avergonzada, te daré la razón. Porque será así, ahora y siempre. Hace muchos años hicimos una promesa, una que juramos uniendo nuestros pequeños meñiques. De momento se está cumpliendo. Y sí, quiero quitar ese de momento porque sé que se va a cumplir. Hace poco hicimos otra promesa, más madura, más real. Sólo era una excusa para que no te olvidaras de que dentro de 10 años tenemos que seguir igual que ahora. Yo, poniéndote nerviosa cada dos por tres, y tú, emocionándote al final de cada evento. Sé que esto no nos pega, que lo nuestro es hablar por hablar y sentir las cosas en su momento. Pero recuerda: esto es una promesa de vida eterna. Porque cuando sea mayor nunca olvidaré esos viernes por la tarde tan locos y fantásticos, ni olvidaré las veces que he llorado de la risa por tu culpa. Esto es muy grande y siento que, por primera vez, pertenezco a algo gracias a ti. Sigo siendo fan de ti y creo que cada día me das más motivos para seguir siéndolo, para creer en ti. 


Tú y yo el equipo perfecto. Tú y yo, únicas e irrepetibles. Tú y yo. Solamente tú y yo.
*Laura.